“Hombre, recuerda que tu no eras mas que luz y que regresaras a la luz” (Hermes trismegisto)
SYMBOLISMO RELACIONADO AL SOL. La simple contemplación al cielo es suficiente para provocar en la conciencia del hombre primitivo una experiencia religiosa .Lo vasto y lo alto de la bóveda celeste son en si las únicas generadoras de miedos, de dudas, de respeto, de deseo de trascendencia. El hombre puebla los cielos de seres suprahumanos, de dioses, por intermediario de los cuales el puede dirigirse al cielo e intentar gracias a los rituales (sacrificios, fiestas) de conciliarse debido a sus favores, y a su clemencia. Entre los planetas y los millones de estrellas visibles, la posición, el tamaño y las funciones del sol debieron naturalmente ocupar un lugar importante en las religiones de las primeras eras. Aunque esta muy extendido en el mundo, el culto solar es muy particularmente desarrollado en Egipto, Asia, Europa, así como en Perú y en México. Considerado como ‘ojo de Dios Supremo’ o también como ‘su hijo’, por ciertos pueblos, el sol estuvo investido de una labor de creación y a veces mismo integrado por el autor de la creación cósmica. Por ejemplo en India los Korkus (grupos descendientes de pueblos Munda, del oeste de Madhya Pradesh y del Maharashtra, de promedio 200 000 personas divididos en cuatro grupos exogámicos), de fe hindú, adoraban al sol y a la luna, pretendiéndose ‘’hijos del sol’ descendientes de la unión de dos astros dominantes del cielo La veneración al sol provenía del miedo ancestral provocada por la desaparición del disco de luz en el horizonte, animado en la noche tétrica y misteriosa, lo eclipsado del mundo de las formas, seguido del amanecer de su retorno eterno, resurgiendo toda cosa, alternancia visible del sueño y el despertar de la vida, de la interioridad y la exterioridad. Como su recorrido en el mundo de las tinieblas, no afecta jamás su forma redonda, contrariamente al de la luna que difiere todo, a lo largo de un ciclo de 28 días hasta su total desaparición, a él le fue conferido el papel de iniciador: el sol tenia el poder de guiar las almas a través de la oscuridad hasta la nueva claridad. Naturalmente igual a todos los dioses inventados por los hombres, el sol dotado de poder “nutricio”, “creador”, por su calor y su luz, pero también igualmente de un poder “destructor” provocado por su exceso (sequías). Es por esto que a fin de preservar la vida, la luna (simbolizando la fertilidad vinculada al agua) y el sol, estaban con frecuencia honrados inseparablemente en los ritos primitivos. Este rol dinámico y fecundador permite además a esta jerarquía (rito, forma divina) el perdurar. El Hatta Yoga, y el yoga de la energía en particular, nos proponen para la práctica el de unirnos a estos dos astros, definiendo en el cuerpo del hombre los canales (Nadis) de energía específica a cada uno de ellos. Particularmente Ida (lunar) y pingala (solar) representan la posibilidad de armonizar estas dos energías y de llevar a cabo su armonía en nuestro interior. Para India el sol representa la residencia de Purusha, de Brahma del Atman, del espíritu universal. El sol es todo esto por supuesto, pero no es necesario omitir la emoción naciente delante del espectáculo sobrecogedor de esplendor que le ofrece a las miradas maravillosas de los hombres desde la noche de los tiempos. Y si los ritos arcaicos se han desvanecido, no queda menos que en nuestra época, su adoración, provocando cada año la riada de millares de veraneantes aspirando “al calor de sus rayos”. La salutación al sol es un homenaje rendido a su generosidad dispensadora de luz, de belleza, de calor, de vida, para todo hombre que sea un príncipe o un maleante, un santo o un ladrón. ORIGEN DE SURYANAMASKAR. El origine de Suryanamaskar (surya=sol namaskar=salutación) sería atribuido a los Persas. Este pueblo, en efecto, conoce una religión monoteísta cuyo Dios Supremo “Ahura-Mazda” fue llamado “Señor de la luz y del cielo”, y no continúa más que a idolatrar a dioses primitivos tales como Mitra (el sol) y Anaita (diosa de la fertilidad y de la tierra). En el siglo VII los Parsis, fueron del Islam, se instalaron en India y se agruparon alrededor de Bombay. Es necesario señalar de paso que en India el Panteón de las “fuerzas de la naturaleza” fue más bien dominado por Indra portador del rayo, dios de la tormenta, de lluvias fertilizantes. En continuación a esta emigración, un ritual solar será poco a poco integrado en las prácticas yógicas. Numerosas escuelas de yoga en India han adoptado la salutación al sol, pero no todas las adhieren. Existen diferentes formas, esta que es detallada aquí se inspira de la que es enseñada por la escuela de Dhirendhra Brahmachari situada en Nueva Delhi. No obstante, cada escuela considera ella misma diferentes variantes modificando un poco la técnica de base. Una tradición máxima nos dice que existe tantas maneras de practicar Suryanamaskar que hay yoghis sobre el sol! SIMBOLISMO DE SURYANAMASKAR 
Suryanamaskar representa el ciclo de toda vida, desde lo no manifestado se encarna en la materia hasta el retorno al no manifestado habiendo adquirido una conciencia superior. Esto indica así el proceso del yoga. Esta salutación simboliza el ciclo de vida, del nacimiento y de la muerte, la energía presente en cada ser desarrollado a través de la vida de una conciencia mas elevada. Enriquecida de su experiencia, esta retorna a su fuente, como promesa de vida perpetua. En Occidente la salutación al sol se practica como un ejercicio maravilloso eficaz que nos une a la vida, compuesto de 12 movimientos que se encadenan y donde algunas se llevan a cabo inversamente (el 12 representa, entre otros la revolución de la tierra alrededor del sol en 12 meses lunares). Cada uno de los 12 movimientos corresponde a un símbolo particular. Suryanamaskar, comienza por una postura de unidad, (samasthiti), representa la plenitud de la vida, el agrupamiento de todas las virtualidades. Las palmas de las manos unidas (namaste) experimentan las energías no diferenciadas, unidas. Apariencia de pulmón vació, ella es la expresión de la inmortalidad, de la expectativa. Nada todavía esta expresado. Es antes de la fecundación, antes del big bang. Luego la primera inspiración entrena el movimiento inicial, la apertura, el nacimiento del ser humano; sobre el plan cósmico es el comienzo de la manifestación. La aparición de la dualidad, las polaridades se experimentan por la separación de los brazos, el ser esta todavía orientado hacia lo trascendente como lo indica la palma de las manos y la vista dirigida hacia el cielo. El mundo material tiene todavía poco de impacto. La fuerza vital comienza poco a poco a entrar en acción. La flexión adelante (uttànàsana) marca el paso a la materialización. Las manos tocan la tierra, la acción se concretiza, la concentración de la atención, durante esta expiración profunda, en el abdomen va a permitir a las energías mas densas de fijarse a fin de acrecentarse la vitalidad física necesaria en las etapas ulteriores. La consciencia progresa lentamente en la materia. En el saludo del guerrero, de héroes benéficos (Virabhadràsana), el hombre utiliza sus energías físicas y espirituales con una inspiración dinámica. Es el homenaje a la luz que habita el mundo, la rodilla flexionada en tierra indica la humildad, el respeto del hombre cara al creador, mientras que la apertura del pecho expresa la dimensión de generosidad que debe tener toda acción. La mirada dirigida delante de si es símbolo de franqueza. La postura del perro boca abajo, dirigida hacia la tierra, (Adhomukha Svanàsana) el hombre toma apoyo fuertemente sobre el suelo para construir su postura, todo como su vida misma. Es un altercado con el mundo de la materia que va a necesitar domesticar, transformar. Los pies (simbolizan el contacto con las realidades) y las manos expresan una idea de posesión, de afirmación) va a conjugar sus esfuerzos para permitir a la cabeza, de acercarse al suelo, afín de que el espíritu guié a la materia. Esta toma de conciencia es indispensable para alcanzar la etapa de la madurez. El estiramiento del lado oeste del cuerpo, corresponde a la no conciencia del ser, tendente a despertar la inteligencia intuitiva. La expiración profunda y la mirada dirigida hacia el abdomen acentúan una vez mas el papel preponderante de la energía característica de esta zona, útil para hacer positiva su vida. La postura del feto (Garbhàsana) es el segundo reagrupamiento del ser en esta parte del ciclo de la vida. Corresponde al fin de una expiración, luego a una inspiración nueva, este simboliza finalmente la fecundación de la materia por el espíritu universal. El hombre esta listo para expresarse totalmente en el mundo. La prosternación, durante la expiración siguiente, la reptación ha permitido el paso a la postura a vientre plano, actitud de humildad perfecta. Todo el cuerpo de delante y enfrente está en contacto con el mundo visible. Es el estado de encarnación necesaria a la manifestación de la conciencia. Esta actitud se encuentra en ciertas prácticas iniciaticas, religiosas donde ella marca el abandono del ego, la prosternación. Finalmente el punto culminante del ciclo es alcanzarla con la cobra (Bhujangàsana). El empuje firme de la base del cuerpo contra la tierra permite, sin riesgo, a lo alto del busto y la cabeza enderezarse con orgullo. La mirada valiente, el pecho abierto, la inspiración marca la armonía establecida entre el mundo de la acción y el mundo del espíritu, entre el hacer y el recibir. El equilibrio deseado entre la tierra y el cielo puede traducirse por el arraigamiento de la pelvis en el suelo y la dirección vertical de la parte superior del eje vertebral (pecho, garganta, cabeza). Los tres chakras inferiores ligados a las energías densas son anclados en la tierra mientras que los chakras de las energías mas sutiles están en relación con el espacio, significando claramente que el objetivo mayor de la vida es la conexión entre la energía de la materia y la dimensión espiritual. El saludo se persigue por el encadenamiento de las posturas 9 al 12 que no es otra que el encadenamiento precedente (2 al 5), practica en orden inverso y se termina por el regreso a la postura 1. Nosotros podemos decomponer Suryanamaskar en dos partes hechas de alternancias, de aperturas, y de cierres, de movimientos dirigidos hacia el cielo y de otros hacia la tierra, posturas cerradas, de movimientos dirigidos hacia el cielo y de otras hacia la tierra, posturas cerradas, tónicas, luego de relajamiento, de movimientos de integración. Estas dos fases, distintas simbólicamente, se expresan por figuras comunes que se invierten en relación a la figura central, la cobra. El descenso progresivo de la conciencia en la manifestación, en la encarnación alcanza su apogeo, el contacto con la tierra es total, Entonces la alianza con el espíritu se establece en la elevación con la dimensión espiritual, el reducimiento del ser ocasiona el enderezamiento del cuerpo, al regreso de la verticalidad. La unidad primordial esta reintegrada. La salutación al sol cumple una revolución física y espiritual gracias a la cual, la amplia conciencia, con los sentidos purificados, el hombre entonces, podrá percibir la energía cósmica, El Uno absoluto quien lo anima. |